domingo, 18 de marzo de 2018


Enamoramiento y Frustraciones en la concepción romántica del amor:

La concepción del amor romántico implica la idealización del ser amado como fuente, potencialmente infinita, de alegrías y goces  y, de esta manera, de la felicidad; asimismo, entraña la forja de una relación que tiene vocación de permanente; y viene íntimamente relacionado a los excesos propios de los arrebatos pasionales del enamoramiento, esta cimentada en el enamoramiento (entendido este como fenómeno independiente del amor).

La vigencia de esta concepción de amor pareciera que no tiene larga data[1] y no es común en todos los hemisferios de la tierra; por el contrario, se trataría de un fenómeno propio de la cultura occidental con un origen histórico rastreable; en consecuencia, inició proponiendo que la (des)aproximación que ofrece no agota  la riqueza del fenómeno amoroso ni es la única vía posible de entender la vida en pareja. La posibilidad de concebir una relación de pareja no basada en el enamoramiento, es común en otros pueblos y lo fue en el nuestro propio en la antigüedad, solamente se trata de una concepción distinta del fenómeno amoroso. 

El amor romántico guarda mucha relación con el idealismo platónico, que argumentaba que existe un mundo perfecto e ideal, al cual debía tender la criatura humana; este se cimienta en el enamoramiento entendido como la idealización de la pareja, al respecto Ortega y Gasset señala que el “que el «enamoramiento» es un fenómeno de la atención, un estado anómalo de ella que en el hombre normal se produce”, y que (…) y reconozcamos en el «enamoramiento» -repito que no hablo del amor sensu stricto- un estado inferior de espíritu, una especie de imbecilidad transitoria. Sin anquilosamiento de la mente, sin reducción de nuestro habitual mundo, no podríamos enamoramos”, de lo expuesto entiéndo que es el objeto amado el que ocupa el centro de la atención del individuo y en la medida que queda poco espacio para atender algún otro tema, temas como la búsqueda de la felicidad, el motivo de nuestra existencia, que inconscientemente están siempre presentes, se empieza a mezclar directamente con la adoración del ser que capturó nuestra atención, de ahí que vienen los sufrimientos que producen estos padecimientos son peores en quienes no tienen ideas fijas al respecto, principalmente los más jóvenes.

Esta condición anormal de la atención es finita pues el deslumbramiento que produce la aparición del objeto amado menguará con el paso de los años, y las cosas que antes ocupaban el nivel de atención desplazado por lo “amado” retomarán su lugar, como ocurre con cualquier cosa que nos llegue a deslumbrar.

El principal error que encuentro en la concepción romántico es que cimienta en el enamoramiento, que es de por si momentáneo, la relación en pareja que tiene vocación de permanente, (¿asociada con la monogamia propia de nuestra cultura, o quizá con la naturaleza humana?); en ese sentido, con el pasar del tiempo y el menguar del enamoramiento vendrá el desencanto y la frustración que nace de la promesa incumplida de felicidad eterna; tal es asi, que  en caso no haya algo más que va más allá del enamoramiento (compromiso?) en la pareja esta terminará en el fracaso y en la búsqueda de un nuevo enamoramiento; sin embargo, la fantasía del amor romántico habla poco de esa otra cosa adicional al enamoramiento en la que se deberían cimentar las relaciones en pareja, pues se centra en dibujar las pasiones y excesos propios del enamoramiento.



Al respecto es interesante la redacción de un supuesto manual para elegir correctamente a la pareja de finales del siglo XIX, en el que ya se señalaba que las fantasías alimentadas por novelas que exaltaban la fantasía romántica corrompían la mente de los jóvenes, actualmente el cine y las novelas mezclan en el enamoramiento con el amor y llevan a perpetuar esta concepción.

Una última faceta que me resulta interesante es la responsabilidad que se carga a la futura relación es la de ser feliz, esta es, desde luego, una carga imposible en la medida que dicha búsqueda depende de uno mismo.

En consecuencia, pienso que El amor romántico nos lleva a generarnos expectativas irrealizables que minan las relaciones de pareja con el pasar de los años; asimismo, las frustraciones nacidas de la imposibilidad de su realización llevan a un descontento en la vida en pareja.

*Una discusión aparte merece la reproducción de conductas patriarcales en el ideario del amor romántico.





Bibliografía


Ortega y Gasset, Estudios Sobre el Amor, Amor en Stendhal

Gonzalo Portocarrero, Oído en el Silencio, ¿Retorno del amor romántico?

Alicia Pascual Fernández, Sobre el mito del amor romántico. Amores cinematográficos y educació





[1] http://jesusgonzalezfonseca.blogspot.pe/2010/10/el-amor-romantico-traves-de-la-historia.html