Enamoramiento
y Frustraciones en la concepción romántica del amor:
La concepción del amor romántico implica la idealización del ser amado como
fuente, potencialmente infinita, de alegrías y goces y, de esta manera, de la felicidad; asimismo,
entraña la forja de una relación que tiene vocación de permanente; y viene íntimamente
relacionado a los excesos propios de los arrebatos pasionales del enamoramiento,
esta cimentada en el enamoramiento (entendido este como fenómeno independiente
del amor).
La vigencia de esta concepción de amor pareciera que no tiene larga data[1]
y no es común en todos los hemisferios de la tierra; por el contrario, se
trataría de un fenómeno propio de la cultura occidental con un origen histórico
rastreable; en consecuencia, inició proponiendo que la (des)aproximación que
ofrece no agota la riqueza del fenómeno
amoroso ni es la única vía posible de entender la vida en pareja. La
posibilidad de concebir una relación de pareja no basada en el enamoramiento,
es común en otros pueblos y lo fue en el nuestro propio en la antigüedad,
solamente se trata de una concepción distinta del fenómeno amoroso.
El amor romántico guarda mucha relación con el idealismo platónico, que
argumentaba que existe un mundo perfecto e ideal, al cual debía tender la
criatura humana; este se cimienta en el enamoramiento entendido como la
idealización de la pareja, al respecto Ortega y Gasset señala que el “que el «enamoramiento» es un fenómeno de la
atención, un estado anómalo de ella que en el hombre normal se produce”, y que
(…) y reconozcamos en el «enamoramiento» -repito que no hablo del amor sensu
stricto- un estado inferior de espíritu, una especie de imbecilidad
transitoria. Sin anquilosamiento de la mente, sin reducción de nuestro habitual
mundo, no podríamos enamoramos”, de lo expuesto entiéndo que es el objeto
amado el que ocupa el centro de la atención del individuo y en la medida que
queda poco espacio para atender algún otro tema, temas como la búsqueda de la
felicidad, el motivo de nuestra existencia, que inconscientemente están siempre
presentes, se empieza a mezclar directamente con la adoración del ser que
capturó nuestra atención, de ahí que vienen los sufrimientos que producen estos
padecimientos son peores en quienes no tienen ideas fijas al respecto,
principalmente los más jóvenes.
Esta condición anormal de la atención es finita pues el deslumbramiento que
produce la aparición del objeto amado menguará con el paso de los años, y las
cosas que antes ocupaban el nivel de atención desplazado por lo “amado”
retomarán su lugar, como ocurre con cualquier cosa que nos llegue a deslumbrar.
El principal error que encuentro en la concepción romántico es que cimienta
en el enamoramiento, que es de por si momentáneo, la relación en pareja que
tiene vocación de permanente, (¿asociada con la monogamia propia de nuestra
cultura, o quizá con la naturaleza humana?); en ese sentido, con el pasar del
tiempo y el menguar del enamoramiento vendrá el desencanto y la frustración que
nace de la promesa incumplida de felicidad eterna; tal es asi, que en caso no haya algo más que va más allá del
enamoramiento (compromiso?) en la pareja esta terminará en el fracaso y en la
búsqueda de un nuevo enamoramiento; sin embargo, la fantasía del amor romántico
habla poco de esa otra cosa adicional al enamoramiento en la que se deberían
cimentar las relaciones en pareja, pues se centra en dibujar las pasiones y
excesos propios del enamoramiento.
Al respecto es interesante la redacción de un supuesto manual para elegir
correctamente a la pareja de finales del siglo XIX, en el que ya se señalaba
que las fantasías alimentadas por novelas que exaltaban la fantasía romántica
corrompían la mente de los jóvenes, actualmente el cine y las novelas mezclan
en el enamoramiento con el amor y llevan a perpetuar esta concepción.
Una última faceta que me resulta interesante es la responsabilidad que se
carga a la futura relación es la de ser feliz, esta es, desde luego, una carga
imposible en la medida que dicha búsqueda depende de uno mismo.
En consecuencia, pienso que El amor
romántico nos lleva a generarnos expectativas irrealizables que minan las
relaciones de pareja con el pasar de los años; asimismo, las frustraciones
nacidas de la imposibilidad de su realización llevan a un descontento en la
vida en pareja.
*Una discusión aparte merece
la reproducción de conductas patriarcales en el ideario del amor romántico.
Bibliografía
Ortega y Gasset, Estudios Sobre el Amor, Amor en Stendhal
Gonzalo Portocarrero, Oído en el Silencio, ¿Retorno del amor romántico?
Alicia Pascual Fernández, Sobre el mito del amor romántico. Amores
cinematográficos y educació
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