Sobre la carrera por la
atención.
Que tan productiva puede ser la ansiedad con que el interesado en una mujer
se apresura a prodigarle toda la atención de la que es capaz, todos los gurús
del amor a que he consultado coinciden en que prestarles demasiada atención
termina por desanimarlas, sin embargo ellas siempre están alegres de recibir
atención de sus parejas o del hombre que codician, ¿Cómo se explica que la
atención que uno les brinde puede llegar a agobiarlas? la respuesta más esclarecedora
vino de un amigo mío, “tambien hay que
ser interesante”. La mujer quiere la atención de alguien que consideren “dignos”, es en ese sentido que la
atención de un pusilánime enclenque les será repulsiva, aunque este se las
ofrezca con todo el fervor del que sea capaz su corazón, antes bien estarían preferirían
conformarse las migajas de atención que un “verdadero hombre” (aún evaluó el
uso de estas comillas) pueda brindarles. Lo que implica ser un verdadero
hombre, alguien digno, variara de mujer en mujer, (en el caso de la mayoría de
mujeres responde a estándares culturales).
La pregunta que cualquier hombre debe hacerse es si tiene el valor
suficiente a ojos de la amada, es decir el valor que me haría lo
suficientemente digno a sus ojos, para que la atención que pueda brindarles les
resulte atractivas.
En caso un hombre llegará a la conclusión de que es un pusilánime enclenque,
debería iniciar la búsqueda por la grandeza persona, (proyecto que implica
otros dos ingredientes altamente cotizados por las mujeres, “seguridad en uno
mismo” y “estabilidad”, cuanto menos la necesaria para que se tracen objetivos que
signifiquen estar siguiendo un plan para la vida, sea el que sea).
En caso de que nos consideráramos un hombre “digno” de que reciban con
brazos abiertos nuestra atención, y que este sentimiento no sea compartido por
la mujer en cuestión, las opciones que se presentan, están realmente cercanas a
dejar en paz a la mujer por incompatibilidad de caracteres (nada más grotesco
que aquel que hace monadas para imitar al galán de moda en búsqueda de una
mujer claramente superficial).
Notas para un cuento próximo
El autobús corría sobre la pista llena de baches, Tiago mantenía las ganas
de leer a Cortázar,
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