viernes, 20 de mayo de 2016




Sobre la carrera por la atención.

Que tan productiva puede ser la ansiedad con que el interesado en una mujer se apresura a prodigarle toda la atención de la que es capaz, todos los gurús del amor a que he consultado coinciden en que prestarles demasiada atención termina por desanimarlas, sin embargo ellas siempre están alegres de recibir atención de sus parejas o del hombre que codician, ¿Cómo se explica que la atención que uno les brinde puede llegar a agobiarlas? la respuesta más esclarecedora vino de un amigo mío, “tambien hay que ser interesante”. La mujer quiere la atención de alguien que consideren “dignos”, es en ese sentido que la atención de un pusilánime enclenque les será repulsiva, aunque este se las ofrezca con todo el fervor del que sea capaz su corazón, antes bien estarían preferirían conformarse las migajas de atención que un “verdadero hombre” (aún evaluó el uso de estas comillas) pueda brindarles. Lo que implica ser un verdadero hombre, alguien digno, variara de mujer en mujer, (en el caso de la mayoría de mujeres responde a estándares culturales).

La pregunta que cualquier hombre debe hacerse es si tiene el valor suficiente a ojos de la amada, es decir el valor que me haría lo suficientemente digno a sus ojos, para que la atención que pueda brindarles les resulte atractivas.

En caso un hombre llegará a la conclusión de que es un pusilánime enclenque, debería iniciar la búsqueda por la grandeza persona, (proyecto que implica otros dos ingredientes altamente cotizados por las mujeres, “seguridad en uno mismo” y “estabilidad”, cuanto menos la necesaria para que se tracen objetivos que signifiquen estar siguiendo un plan para la vida, sea el que sea).

En caso de que nos consideráramos un hombre “digno” de que reciban con brazos abiertos nuestra atención, y que este sentimiento no sea compartido por la mujer en cuestión, las opciones que se presentan, están realmente cercanas a dejar en paz a la mujer por incompatibilidad de caracteres (nada más grotesco que aquel que hace monadas para imitar al galán de moda en búsqueda de una mujer claramente superficial).


Notas para un cuento próximo

El autobús corría sobre la pista llena de baches, Tiago mantenía las ganas de leer a Cortázar,

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